Por eso hemos querido hacer un viaje, y contarlo. No es un viaje cualquiera, es un viaje transeuroasiático: desde Madrid a Beijing por la Ruta del Transiberiano y desde Beijing a Madrid por la Ruta de la Seda. El hombre, gracias a su capacidad de movimiento y de invención ha trazado siempre caminos, ha descubierto nuevos senderos, nuevas rutas, ha conseguido humanizar el mundo y dárselo a las generaciones venideras mejor de lo que lo habían recibido.
De un tiempo a esta parte, parece que hemos olvidado que vivimos de prestado, que este mundo no nos pertenece, que tenemos que mejorarlo para aquellos que lo habitarán después de nosotros. De un tiempo a esta parte nos estamos volviendo egoístas. Los paralíticos cerebrales son como este mundo, podemos hacer con ellos lo que nos dé la gana, incluso olvidarles, relegarles a la damnatio memoriae –a negar que existen, a condenar su memoria–, pero ellos –como todos los discapacitados– son los que hacen que nuestras vidas merezcan la pena..., cuando les ayudamos.
Estos chicos no se pueden mover –la mayoría de ellos–, nosotros nos moveremos para hacerle saber a Europa y a Asia que esta realidad existe, y que muy pocos son los que están haciendo algo para a mejorarla.
Todos los que nos quieran ayudar, más abajo encontrarán una cuenta corriente de un banco, su esfuerzo no será en vano, porque con ese dinero vamos a construir una Residencia para ayudar a estas personas y vamos a becar y a asesorar a muchas personas discapacitadas que necesitan estas dos cosas para alcanzar un lugar digno en el mundo.
Muchas gracias por vuestra generosidad, os mantendremos informados.