Carta del Presidente
Por eso hemos querido hacer un viaje, y contarlo. No es un viaje cualquiera, es un viaje transeuroasiático: desde Madrid a Beijing por la Ruta del Transiberiano y desde Beijing a Madrid por la Ruta de la Seda. El hombre, gracias a su capacidad de movimiento y de invención ha trazado siempre caminos, ha descubierto nuevos senderos, nuevas rutas, ha conseguido humanizar el mundo y dárselo a las generaciones venideras mejor de lo que lo habían recibido.
De un tiempo a esta parte, parece que hemos olvidado que vivimos de prestado, que este mundo no nos pertenece, que tenemos que mejorarlo para aquellos que lo habitarán después de nosotros. De un tiempo a esta parte nos estamos volviendo egoístas. Los paralíticos cerebrales son como este mundo, podemos hacer con ellos lo que nos dé la gana, incluso olvidarles, relegarles a la damnatio memoriae –a negar que existen, a condenar su memoria–, pero ellos –como todos los discapacitados– son los que hacen que nuestras vidas merezcan la pena..., cuando les ayudamos.
Estos chicos no se pueden mover –la mayoría de ellos–, nosotros nos moveremos para hacerle saber a Europa y a Asia que esta realidad existe, y que muy pocos son los que están haciendo algo para a mejorarla.
Todos los que nos quieran ayudar, más abajo encontrarán una cuenta corriente de un banco, su esfuerzo no será en vano, porque con ese dinero vamos a construir una Residencia para ayudar a estas personas y vamos a becar y a asesorar a muchas personas discapacitadas que necesitan estas dos cosas para alcanzar un lugar digno en el mundo.
Muchas gracias por vuestra generosidad, os mantendremos informados.
En la actualidad,
la parálisis cerebral afecta al 2,5 por mil de los habitantes, sin distinguir raza, edad o sexo. Imposible de de detectar, ya que se trata de un fallo en el parto, necesitan de una atención temprana que estimule sus sentidos y capacidades, previa valoración de la discapacidad y sus efectos en los diferentes campos tanto sensoriales como físicos. Además de necesitar una educación especial y adaptada a los paralíticos, también capaces de aprender y disfrutar. Además necesitan que se desarrollen para ellos  labores de reinserción laboral, atención y formación de adultos, tratamiento ambulatorio y una importante labor de investigación sobre la parálisis cerebral. En la actualidad, existen muy pocos centros dedicados a la atención de estos discapacitados, por lo que la Fundación Gonzalo seguirá desarrollando planes con el fin de conseguir los fondos necesarios para ello. 
Estimados amigos:
Desde hace unos meses venimos preguntándonos cómo ayudar a nuestros niños, jóvenes y adultos en un momento donde la crisis –humana, política, económica y cultural– azota nuestro país con una violencia tal que parece desmembrarlo lenta y dolorosamente. ¿Cómo conseguir los fondos que tanta falta hacen para seguir ayudando a nuestros paralíticos cerebrales? Resulta difícil que el sector privado y el sector público apoyen nuestros proyectos, por lo que hemos pensado dirigirnos a todos los sectores de la sociedad y a todos los individuos que la componemos.
¿Cómo dar a conocer la realidad de la parálisis cerebral en nuestro país, cómo mostrarle a la gente lo difícil que resulta sacar adelante a estas personas, cómo hacerles ver que el día en el que nos dejemos de ocupar de nuestros conciudadanos –por muchas dificultades que tengan o tengamos– habremos renunciado a vivir en comunidad, es decir, en común unión unos con otros, y, por lo tanto, todo abuso será justificado?
Resulta sencillo, mirándole a los ojos a uno de estos niños, echar una mano para ayudarle, lo difícil es tener un momento para hacerlo.